Bueh, no me queda más que pedir disculpas por no haber actualizado el blog. He tenido poco tiempo y las veces que lo he intentado he pagado novatadas (jijiji antes lo hacía Diego y para él es todo fácil).
Les cuento que todo bien, Leo creciendo mucho y ya es gente!!! Ya come otras cositas, fruta básicamente, aunque sigue prefiriendo su "tetita". Tardó unos 10 días en habituarse a los nuevos sabores. Lo escupía todo y era genial verlo pelearse con la pera! No paraba de chuparla pero ponía cara de asco. Ahora ya abre la boca y quiere la cuchara él. Ese día me sentí toda orgullosa de verlo comer, como un niño grande: sentadito, abriendo la boca cuando se acercaba la cuchara, y queriendo más más... Aun hay días en los que da un poco de guerra pero termina comiendo (le encanta la banana). Ya el mes que viene empezamos con papillas de cereales...vamos a ver qué tal. Ya les contaré.
Nosotros pues bien, todos orgullosos, nos parece mentira que el tiempo pase tan rápido... Duerme bien, y se queja si no lo mantenemos sentado. Empieza ya a querer gatear. Boca abajo empieza ya a empujarse con la paticas, y levanta la cadera...solo que no coordina aun. Hace todos los movimientos, pero no en la secuencia que debe, así que de momento sólo se mueve hacia atrás porque hace mucha fuerza con los brazos...Ahhh y se calienta, porque se aleja de los juguetes que quiere alcanzar. Lo agarra toooodoooo, es un curioso de cuidado. Lo mejor para mí es que le gusta dormirse en brazos bailando, así tengo otra oportunidad de apechugarlo!
Ya descubrió su voz. Balbuceaba, pero ya lo hace a conciencia, y responde. Es comiquísimo, provoca comérselo. Al otro día paseabamos por la ciudad, y en una vitrina había unos relojes muy curiosos. Eran de animales de cerámica, y los ojos se les movían de lado a lado, al ritmo del segundero. Pues eso fue para él lo máximo. Lo acerqué a la vitrina para que viera, y se quedó mirando todo aquello. Ojitos moviéndose por todos lados y empezó a gritar y a reirse. No les puedo contar lo que nos reimos nosotros viéndolo.
Otra anécdota que quedará conmigo fue el día que le hicimos el pasaporte...Sii, ya puede viajar, tiene su pasaporte. Pues bueno, había que sacarle la foto...Ufff que risa. Ver al piojo sentado para que le tomaran la foto "oficial". No hacía más que mirar a todos lados, las luces, los focos, al chico con la cámara, y a su mamá agachada sujentándolo para que no se cayera. Total que no se quedaba quieto comiendose todos con los ojos, y sonriendo "pa'bajo" a donde estaba yo. Tuvimos que llamar a la abuela y a la tía que le hicieran morisquetas detrás del chico con la cámara, al que le costaba tomar la foto del ataque de risa que tenía. Nos fuimos a la policia para ya finalizar el trámite, y Leo no paraba de mostrarles las encias a todos. Me entregaron su pasaporte al momento, y su carnet de identidad me lo dan en diciembre... Le tomaron las huellas,qué risa y qué ternura ver la huella de ese mini dedo! Total que fue un día de muchas sonrisas.
De momento los dejo con la promesa de colgar las fotos pronto. Un abrazo